¿Por qué Dzum Balam?
Después de muchos años caminando y aprendiendo de grandes maestros, de experimentar varias culturas y accediendo a un conocimiento muy profundo de varias plantas maestras, tomamos la decisión de buscar un lugar, o más bien dejar que un lugar mágico nos encontrara para poder ofrecer experiencias holísticas de un gran valor humano.
A lo largo de 20 años de experiencia también hemos podido ver cómo ha habido un boom de medicinas y experiencias lúdicas las cuales van desde ingestas de sustancias enteógenas, varias de dudosa procedencia, hasta el consumo simultaneo de varias de ellas poniendo seriamente en peligro a los asistentes de dichos eventos.
Por eso es tan importante estar completamente seguro con quien se experimenta esta experiencia ya sea por primera vez, o si eres un consumidor habitual.
En este ultimo caso complementaremos nuestra ceremonia de ayahuasca con otros rituales los cuales llamamos tecnologías ancestrales, porque son las maneras que nuestros ancestros tenían y aprendieron a comunicarse con nuestra madre tierra, con el cosmos, con su ser interior y de las cuales algunas de ellas he tenido la fortuna de ser iniciado y en este caso ofrecerlas en nuestras ceremonias.
Testimonios de nuestra ceremonia de Ayahuasca
Mis experiencias con medicinas enteógenas comenzaron hace 33 años, al principio fueron esporádicas, la mayor parte de las veces, sin un guía. Hace 12 años comenzó una etapa muy intensiva en ese sentido, conocí la Ayauhasca y toda mi vida se revolucionó, no sólo por ella, pero fue una de las grandes catalizadoras, ya no sé a cuántas ceremonias he ido, son tantas, que hace tiempo perdí la cuenta, he estado con más de 15 facilitadores, indígenas y no indígenas, me ha tocado de todo, el Taita alcohólico acosador, el facilitador mestizo con vestido indígena, collares de colmillos y actitud acartonada, otros con conductas sexuales con los participantes que muchos consideran inapropiadas, y otros que no llegaron a tanto, pero con claras conductas devaluatorias hacia las mujeres, otro claramente desequilibrado, otros que no se podían sostener en pie en momentos de la ceremonia, otros que era claro, por lo menos para mí, que no tenían el conocimiento suficiente de la naturaleza de la experiencia, otros muy agresivos, y otros con actitudes patriarcales muy marcadas, algunos de ellos reuniendo varias de las características que menciono.
Sé que el camino no es fácil, que todos nos equivocamos, que todo puede resultar en ganancia, si es que nos esforzamos por crear un aprendizaje con ello. Pero fue gracias a los guías congruentes, sabios, gentiles y respetuosos, que ahora tengo una mejor perspectiva, hacia ellos siento un profundo respeto y agradecimiento por su ser, su labor y procederes, de todos los guías aprendí algo, y uno de mis grandes aprendizajes, es que prefiero ir con aquellos que son respetuosos, equilibrados y afables, sin importar su raza.
He estado en la Aldea Dzum Balam con Héctor y Maya en 3 ocasiones, me siento muy agradecida por esas experiencias, por el cuidado, claridad, sabiduría y sencillez de su guía, es algo que valoro mucho, me ayudaron a acercarme de nuevo la paz que había extraviado en un encuentro que tuve con un guía de ceremonia agresivo y desequilibrado; fue muy lindo que en varios momentos de la última ceremonia en Aldea Dzum Balam, pude contactar de nuevo con ese estado de presencia que genera una alegría ligera, profunda y muy luminosa, me sentí de nuevo en conexión con la esencia de mi ser, de no necesitar nada, de estar en contento por sólo ser, me ayudó a sentir la aceptación del momento en el que estoy, lo que siento, y a disolver el auto juicio y autoexigencia.
Me ayudó mucho escuchar a Héctor guiar compartiendo desde la sencillez, desde su propio proceso personal, me recordó que los buenos guías ayudan con sólo su ser, a disolver las dificultades, su propia aceptación facilitó la mía, su reconocimiento y valoración me ayudó a disolver la densidad que sentía, me acercó de una manera muy rápida a sentir paz, amor, agradecimiento, bienestar y ganas de seguir, sentí motivación no por la enseñanza discursiva, sino por su ejemplo y actitud, era tan claro para mí, porque en otras ocasiones con otros guías sentí inseguridad, ofuscación, desconfianza, enojo, devaluación, debilidad. Fue tan contundente aprender, por medio de los resultados en mi propia experiencia, quien es un buen guía.
Muchas muchas gracias Héctor, Maya y a los guardianes y la tierra de Aldea Dzum Balam.
Mayo 2025
– Anónimo.
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